Cooperante 2.0

¿Te gustaría colaborar con una ONG o una causa, pero ser voluntario te requiere demasiado tiempo o esfuerzo? Bueno, siempre te quedará ser Cooperante 2.0. Esta es la opción que te propone Acción Contra el Hambre (ACH) para que puedas “cooperar” cómodamente desde tu casa vía internet.

Ser Cooperante 2.0 supone ayudar a difundir “el mensaje” de la ONG. El proceso para convertirse en esta figura es sencillo: el primer paso es registrarte (tan sólo se pide nombre completo y correo electrónico), a continuación con una foto del rostro del usuario se crea un avatar y, por último, tan sólo queda “actuar”, es decir, dar a conocer las campañas, causas y otra clase de informaciones de ACH. La principal forma de “actuación” es siguiendo a ACH, compartiendo y difundiendo información en las redes sociales, ya sea Facebook, Twitter, Flickr o Youtube.  Además, existe un kit 2.0 para estos cooperantes en el que hay banners de la ONG para insertar en tu web o blog, logos para difundir en las redes sociales, firmas digitales para acompañar tus correos electrónicos y envío de “mails solidarios”.

Básicamente esto es Cooperante 2.0. Pero aunque ACH lo vende muy bien, ¿qué tiene de innovador?  Al fin y al cabo a penas hay diferencia con lo que otras ONGs están haciendo. Hoy en día  la mayoría de ONGs  más o menos importantes tienen presencia en las redes sociales y ya hay bastantes que ofrecen recursos como banners y widgets para insertar en webs o blogs. ACH no está inventando nada nuevo salvo la forma de presentarlo. Han reunido las ya comunes formas de colaborar on-line que se ofrece al ciudadano, facilitando más si cabe dicha cooperación, y  también le han proporcionado una  estética atractiva. Además, intentan hacer sentir a los usuarios importantes y honorables, como si su actuación fuera a cambiar el mundo. Por decirlo de alguna manera,  la iniciativa se ha americanizado, sólo hay que fijarse en algunos expresiones que ACH utiliza en ella: “tu misión”, “tu objetivo”, “tu tarea”,  “tu recompensa”, “lo que debes saber”, “ponte a prueba”. La postura que adquieren los avatares y esta forma de presentar la iniciativa, parecen convertirla en una especie de misión secreta importantísima, como si del ejército y de reclutas se tratara. Y seamos sinceros, la labor (si así puede llamarse) de estos usuarios no va a cambiar el mundo, a penas va a tener trascendencia, ni siquiera puede ser de lejos comparada con la de un voluntario común, por muy satisfechos que estos colaboradores virtuales puedan o les hagan sentirse.

En cualquier caso, independientemente de la forma en que sea presentada, ¿contribuyen este tipo de iniciativas a una comunicación 2.0? ¿Hasta qué punto en ellas  el ciudadano participa y responde a los discursos de la organización, se motiva un feedback y bidireccionalidad? En mi opinión, en ellas siguen habiendo mucha más voluntad de información que de comunicación, puede que sea una información a una mayor escala, más efectiva e instantánea, pero no deja de ser información. Tras el 2.0 de Cooperante 2.0 puede que estén los medios y herramientas 2.0, pero no la comunicación, como a las organizaciones les gusta presumir.

Al final, llegamos a la misma discusión que en otras ocasiones en este blog, no me extenderé. Pero independientemente de que se de o no comunicación, no quiero quitar mérito a las estrategias del estilo Cooperante 2.0, ya que la información sigue siendo muy importante, pues hace falta que esta se expanda lo máximo posible y que los ciudadanos se conciencien de los problemas e injusticias que existen. Al fin y al cabo,  hace falta concienciarse para luego actuar.

A. Aguilera