Cultura de solidaridad

La pregunta que esta organización lleva formulándose desde hace un año apenas es: ¿qué podemos hacer por un mundo más justo? Alfonso Basco, director de culturadesolidaridad.org y Coordinador de Finanzas Solidarias de la ONGD Fondo Verde, opina que vivimos en una sociedad en la que se puede ser activista de casi todo con infinitas posibilidades de serlo, algunas muy eficaces y con gran poder de cambiar las cosas y otras en cambio, no tanto. Con este portal de internet, la posibilidad de hacer solidaridad es más accesible a todas las personas siendo un espacio abierto a la participación.

Esta joven ONGD nace con el objetivo de concienciar sobre las múltiples opciones que tenemos todo/as de ser personas solidarias y respetuosas con el Medio Ambiente. Poniendo como ejemplo la cita de Gandhi “La diferencia entre lo que hacemos y somos capaces de hacer resolvería la mayoría de los problemas del mundo”, tratan de demostrar que un mundo más justo y mejor, es posible y necesario. Insisten en que desde el llamado primer mundo, es posible acabar con la pobreza extrema y la inmensa mayoría de injusticias de nuestro mundo.

Actualmente, son ocho las personas involucradas en este proyecto distribuidos en distintos ámbitos de la solidaridad. Algunas de esas personas dirigen fundaciones, cooperativas, asociaciones… y cada uno/a aporta su experiencia en un ámbito solidario concreto. Estan localizados entre España, Perú y Ecuador.

Dentro de los espacios de las ONGs actuales, no sólo tratan de realizar proyectos solidarios o medioambientales como otras ONGD, sino que se ocupan de implementar al máximo el efecto multiplicador, dejando claro que la solidaridad es algo en lo que todos los sectores pueden y deben participar. Consideran la educación para el desarrollo clave para que la solidaridad se convierta en algo global, que no sólo concierne a las ONGD.

 Desarrollan su trabajo en varios frentes, los prioritarios consideran que son la educación, la sensibilización y la formación para el desarrollo adaptada a todo tipo de sectores. El poder del primer mundo como consumidores, votantes, creadores de opinión, ciberactivistas… es mucho mayor del que se imagina. La solidaridad se puede adaptar a todos los ámbitos de la vida cotidiana, y puede ser ejercida en todo momento. Por poner un ejemplo: las consecuencias de los hábitos de consumo en la sociedad actual, pueden ser enormemente solidarias o enormemente perjudiciales. Esta simple decisión diaria como consumidores/as, si se realiza apropiadamente y de manera colectiva, puede llegar a cambiar el mundo.

 El papel que juegan las nuevas tecnologías y la red es fundamental porque la Solidaridad 2.0 ya está aquí, está abierta a toda persona que quiera formar parte de ella, y puede llegar a ser el gran vehículo solidario del futuro. El ciberactivismo no es la clave para cambiar el mundo, pero sí uno de los grandes agentes del cambio necesario que necesita el mundo “al revés” en el que vivimos. “Cultura de solidaridad” es una plataforma virtual que realiza algunas actividades en terreno como ONG, es decir lo contrario a lo que ocurre en ONGs tradicionales. Para esta ONGD internet lo es todo, no sólo a través de la web sino también en las redes sociales, entablar convenios con otra ONG, asesorar gratuitamente a otros proyectos, etc. Por otro lado y gracias a que su actividad es principalmente on-line pueden estar en contacto permanente entre ellos mismos, aunque los miembros del equipo estén en diferentes lugares del mundo (ya que la mayoría son cooperantes o vinculados a proyectos de cooperación al desarrollo).

 Por tanto, usar Internet de la manera apropiada tiene grandes consecuencias, que hasta ahora no se conocían. Por poner otro ejemplo: una simple recogida de firmas a través de internet, puede salvar la vida de una mujer condenada a muerte (lapidación) a miles de kilómetros de distancia, como ya se ha demostrado en varias ocasiones.

Muchas veces se le deja la responsabilidad de las soluciones del mundo en manos de grandes empresas, políticos, grandes fortunas… Olvidando la importancia de nuestras pequeñas acciones cotidianas. Sin la participación del resto de la sociedad, este cambio no es posible. El movimiento constante de personas anónimas en busca de un mundo más justo y mejor, las pequeñas acciones, la participación de todos/as… es lo que hará cambiar este mundo.

Desde aquí agradecerle la colaboración a Alfonso Blasco quién vía online, nos ha atendido y ha respondido a nuestras preguntas aportándonos la mayor información y ayuda posible. Alfonso Blasco decidió cambiar su vida de bróker por otra dirigida a ser cooperante y ayudar a los demás hace ya diez años.

Almudena Escribá

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